Intereses corporativos al margen, pues, huelga decir que nuestro sistema de relaciones laborales exigía una revisión profunda con el objetivo de eliminar las rigideces estructurales que, desde hace décadas, han laminado la productividad y la capacidad de adaptación de las empresas a los cambios constantes de las condiciones de mercado. Y es cierto que este Gobierno ha impulsado una reforma de calado, más allá del mero maquillaje de las reformas anteriores.
En primer lugar, si uno de los principales objetivos de esta reforma era terminar con la endémica dualidad entre trabajadores con contrato fijo, prácticamente blindados a partir de cierta antigüedad en la empresa, y los trabajadores que encadenaban contratos temporales, sin apenas protección, en la nueva situación pasaremos a tener tres nuevas dualidades.
