Aunque las magnitudes de primera necesidad fueron sistemas lineales, como el alcance una flecha o la distancia que se podía recorrer en una jornada, las medidas de superficie se hicieron necesarias al desaparecer el nomadismo y la agricultura o la ganaderia pasaron a ser actividades vitales en para establecer la renta del suelo, y posteriormente en el reparto de nuevos terriorios conquistados.
Al principio, el hombre utilizaba como unidad de medida de referencia alguna parte de su cuerpo, como el Codo o el Pie, que ya se mencionaban en la Biblia (el Arca de Noé o el Templo de Salomón). Desde entonces hasta hoy, aún podemos encontrar referencias al mismo en documentos e incluso escrituras, aunque cada vez menos, sean 'Pasos' o 'Palmos'. Evidentemente, dichas unidades de medida no eran comunes en todas la tierras, incluso dentro de cada zona, como en España, se pueden encontrar diversas denominaciones y tamaños en relación con el sistema métrico decimal, cuya la unidad principal es el metro cuadrado (m2, que es un cuadrado cuyo lado es un metro), establecido por la Ley para la ejecución de Pesos y Medidas, de 19 de julio de 1849, que hizo obligatoria la utilización del sistema métrico decimal, y se estableció la CORRESPONDENCIA OFICIAL ENTRE LAS ANTIGUAS MEDIDAS DE TODAS LAS PROVINCIAS ESPAÑOLAS CON LAS MÉTRICAS LEGALES POR REAL ORDEN DEL 9 DE DIClEMBRE DE 1852, PUBLICADA EN LA «GACETA» DE MADRID EL 28 DE DICHO MES (V. Tabla al final).
La unidad superficial mas antigua en España es la atahulla, (también llamada tahulla) que equivale a 1.118 m2 en el antiguo Reino de Orihuela, Murcia, Castilla y en las Pías Fundaciones (del Reino de Aragón) y de 1.185 m2 en el Reino de Aragón, excepto en las Pías Fundaciones.
Se usaba desde los tiempos de Carlos V° y se sospecha que proviene de los árabes en el año 714.